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Movimiento Apostólico Sacerdotal - Instituto Secular Femenino Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote
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Movimiento Apostólico Sacerdotal

El Movimiento Apostólico Sacerdotal (M.A.S.) es una comunidad de fe que acoge a tantos hermanos nuestros para que vivan con la fuerza, la luz y el consuelo de la amistad con Jesucristo, con un horizonte de sentido y vida. A través de él queremos ayudar a despertar la vocacionalidad, a despertar a la existencia de un Proyecto de vida como parte del deseo de Dios sobre cada uno de nosotros, sobre la Iglesia. Este deseo de Dios no se puede hacer realidad sino desde el diálogo personal con Dios, que nos lleve a la experiencia de su amor y al abandono del individualismo para transitar por el camino de la donación de la vida, en unidad de sentir, querer y pensar. Aprendemos a vivir apoyados en la acción del Espíritu, que renueva completamente nuestro corazón, porque la actitud creyente se decide en el corazón y se fragua en la escucha atenta de la Palabra del Señor.

Las cuatro notas de nuestro carisma son: sacerdotal, eucarístico, reparador y apostólico. Cercanas a la gente, esto se traduce en despertar particular atracción por el Evangelio y en sugerir una propuesta de vida cristiana y amor a la Iglesia como ministerio de comunión con otros para la misión, para que sea pleno el esplendor divino que invade la historia y se hace visible.

Nuestro carisma es un regalo del Espíritu que se manifiesta para el bien común, para la edificación del Cuerpo de Cristo, para que todos seamos uno con el Padre. El Movimiento Apostólico Sacerdotal sirve a la difusión de este carisma para bien de toda la Iglesia, es un modo de compartir los dones del Espíritu y de ofrecer la experiencia gozosa de participar en la misión de Jesús. Es una invitación a vivir y a entregar gratuitamente lo que nos ha sido dado:

  • Vivir el espíritu apostólico: para ser mediación constante de la Buena Noticia de Jesús.
  • Difundir el carisma sacerdotal: vivir el sacerdocio real iniciado en el Bautismo, orar y entregar la vida por los sacerdotes.
  • Estar con Él: por la oración, la participación en la eucaristía y la vida hecha eucaristía que se parte y se reparte.
  • Sentir la Iglesia: como madre que nos reúne y elimina toda diferencia por el Espíritu del Resucitado que mora en ella.
  • Reparar el mundo: sanar heridas, liberar de esclavitudes, sembrar esperanza, trabajar por la justicia, servir y amar…
  • Ser Jesús: permaneciendo en Él.

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