LECTIO DIVINA CICLO C |
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![]() Nos introducimos en el evangelista Lucas: Leer EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS, de LUIS F. GARCIA-VIANA, en Comentario al Nuevo Testamento, LA CASA DE LA BIBLIA 1995. |
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Y la esperanza es una virgen encinta de un mundo diverso. Sólo las mujeres, las madres, conocen la espera, porque está inscrita físicamente en sus cuerpos. Se espera no por una carencia, sino por una plenitud, no por ausencia que colmar, sino por una sobreabundancia de vida que ya presiona. Se espera para engendrar: el viento del Espíritu llena la vida |
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(ERMES ROCHI) |
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UNA LUZ GRANDE: EL ADVIENTO |
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Todos los sueños, las visiones, los anuncios y promesas de los grandes profetas se irán concretando y personalizando en la figura de un Niño divino, un Mesías pacífico y salvador. Será un vástago de Jesé, sobre el que reposará la plenitud del Espíritu (cf. Is 7,14; 9,5; Mi 5, 1-4; Za 9, 9-10...) Este niño será un sol, precedido por una bellísima aurora, la madre. Con él todas las esperanzas serán posibles y todos los advientos terminarán en una realidad superadora. |
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Debemos llegar también hasta el prójimo, hasta aquel que tiene necesidad de nosotros, junto a Jesús. Precisamente abajándonos con Cristo, nos elevamos hasta él y hasta Dios: Dios es amor y, por eso, el descenso, el abajamiento que nos pide el amor, es al mismo tiempo la verdadera subida. Precisamente así, al abajarnos, al salir de nosotros mismos, alcanzamos la altura de Jesucristo, la verdadera altura del ser humano.
Benedicto XVI a los sacerdotes, 2005. |
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El Consejo General del Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote. |
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Nuevo diccionario de Liturgia |
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Tres elementos parecen explicar principalmente la historia de la cuaresma cristiana: el ayuno o preparación de la Pascua, el preparar a recibir o renovar los sacramentos pascuales, y la conmemoración de los cuarenta días de Jesús en oración y lucha contra el mal. La glorificación del Señor Jesús y el nacimiento del pueblo de la nueva alianza que surge de ella es la razón decisiva del acontecimiento pascual. Desde el comienzo de su ministerio Cristo dice: "Todavía no ha llegado mi hora" (Jn 2, 4). Lo repetirá de otro modo diciendo: "Todavía no ha llegado mi tiempo" (Jn 7, 6). Al final de su vida mortal podrá decir, con el peso de toda su significación teológica, "ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre" (Jn 12, 23) y esto será rubricado con el testimonio de la voz celestial. El cuarto evangelio confirma la misión última que el Padre le había confiado y que tiene en el momento de la Pascua su culminación: "Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo" (Jn 13, 1). |
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El misterio de la glorificación de Jesús y de los hombres había comenzado. La Pascua de Jesucristo es la Pascua de los hombres. La Iglesia se identifica con la celebración de la Pascua de Jesús, a fin de que ésta se realice en plenitud en la última venida de Cristo. No se puede hablar de cuaresma sin tener claro el término pascual de la misma, puesto que la Pascua es el inicio y término de su camino. La primacía no la tiene la cuaresma, como no la tiene la preparación sino la meta o participación plena en la fiesta de las fiestas, incluso más allá del tiempo, simbolizado por los cincuenta días. |
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La celebración en la Iglesia, III Ritmos y tiempos de la celebración. Ediciones Sígueme |
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La contemplación de la Pasión va iluminando nuestra débil fe. Al dejar a Jesús que entre solo en esta Hora, se nos da a comprender la mediación única y absoluta de Jesús. Él nos justifica. Sin Él no podemos hacer nada. En su nombre pedimos. En su muerte y resurrección somos bautizados. De su cuerpo y sangre nos alimentamos. Vivimos de su Espíritu. Somos miembros suyos... El Amor tuvo a bien sufrir con nosotros, y en su Pasión se libró la batalla definitiva de todos los poderes del mal. ¡Jesús, sacerdote, compasivo, cuyas heridas nos han curado, bendito por los siglos! Amén. El cielo está abierto. Su sangre purifica al mundo. ¡Bendita sangre y bendita obediencia, que nos entregó la riqueza de Dios, de su intimidad y de su felicidad eternas! Amén. | |||
Una espiritualidad para hoy |
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El proceso contra Jesús y su crucifixión hicieron terminar su obra en un fracaso estrepitoso. Humanamente hablando, la muerte de Jesús en la cruz es una terrible derrota, con ella sus adversarios quedan tranquilos y sus seguidores decepcionados y abatidos; para quienes lo miraban con ojos indiferentes, aquel galileo era un pobre visionario que había pagado un tributo muy caro a sus pretensiones mesiánicas. Sin embargo, Dios no sigue la lógica humana. Lo que escribió Pablo a los filipenses (Flp 2, 6-11) pone de manifiesto la fe de la Iglesia, que muestra otro final, una conclusión diferente e inesperada que se convierte en el inicio de una nueva era llena de esperanza: Dios lo ha levantado sobre todo y le ha concedido el "Nombre-sobre-todo-nombre". El misterio de la muerte y resurreción de Cristo nos abre las puertas de la salvación. A partir de este acontecimiento trascendental, la historia de la humanidad se sitúa en una nueva perspectiva, y cuando entramos en relación con el Señor resucitado, nuestra vida ya no puede ser como antes. Si no hemos experimentado una renovación es porque no le hemos conocido de veras, ya que a Jesucristo es imposible conocerle y no amarle, amarle y no seguirle. Su conocimiento nos lleva a la transformación por el amor y la comunión con él. Dice un antiguo texto litúrgico inspirado en Sal 139, 18. 5-6: "He resucitado y aún estoy contigo, has puesto sobre mí tu mano: tu sabiduría ha sido maravillosa"; y es que la resurrección de Cristo es también nuestra resurrección. |
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La sabiduría oculta Encuentro con Dios y su Palabra Joaquín Meseguer García. |
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