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Oraciones vocacionales - Instituto Secular Femenino Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote
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Oraciones vocacionales

Oración de Thomas Merton (traducción de F. Lansac)

Dios y Señor mío, no sé a dónde voy.
No vislumbro el camino delante de mí.
Ni siquiera me conozco realmente a mí mismo.
Y el hecho es que pienso que cumplo tu voluntad
pero no significa que realmente lo esté haciendo.
Pero creo que el deseo de agradarte
de hecho hace que te agrade.
Y espero que nunca haga nada aparte de ese deseo.
Y además estoy seguro que si hago eso,
me conducirás por el camino recto
aunque yo lo desconozca por completo.
Me atrevo a decirte que quiero confiar siempre en ti.
Aunque más de una vez pueda parecerme que estoy perdido y en sombra de muerte
no temeré porque tú estás siempre conmigo
y nunca permitirás que me sienta solo en mis luchas.

ADORA Y CONFÍA (P. Teilhard de Chardin)

No te inquietes por las dificultades de la vida,
por sus altibajos, por sus decepciones,
por su porvenir más o menos sombrío.
Quiere lo que Dios quiere.
Ofrécele en medio de inquietudes y dificultades
el sacrificio de tu alma sencilla que, pese a todo,
acepta los designios de su providencia.
Poco importa que te consideres un frustrado
si Dios te considera plenamente realizado;
a su gusto.
Piérdete confiado ciegamente en ese Dios
que te quiere para sí.
Y que llegará hasta ti, aunque jamás le veas
Piensa que estás en sus manos,
tanto más fuertemente cogido,
cuanto más decaído y triste te encuentres.
Vive feliz. Te lo suplico.
Vive en paz.
Que nada te altere.
Que nada sea capaz de quitarte tu paz.
Ni la fatiga psíquica, ni tus fallos morales.
Haz que brote, y conserva siempre sobre tu rostro
una dulce sonrisa, reflejo de la que el Señor
continuamente te dirige.
Y en el fondo de tu alma coloca, antes que nada,
como fuente de energía y criterio de verdad,
todo aquello que te llene de la paz de Dios.
Recuerda: cuanto te reprima e inquiete es falso.
Te lo aseguro en nombre de las leyes de la vida
y de las promesas de Dios.
Por eso, cuando te sientas apesadumbrado,
triste,
adora y confía…

MIEDO AL SÍ (Michel Quoist)

TENGO MIEDO A DECIRTE QUE SÍ, Señor,
porque… ¿a dónde me vas a llevar?…
Tengo miedo a arriesgarme,
a firmarte en “barbecho”,
de darte un SÍ
que genere una reacción de “sies” en cadena;
y sin embargo…
¡no tengo paz!
Tú me persigues, Señor,
me acechas por todas partes.
Me aturdo con ruido
porque temo oír tu voz;
pero Tú te infiltras en el silencio.
Me desvío del camino al verte,
pero cuando llego al fondo del sendero,
¡ALLÍ ESTÁS TÚ!
¿Dónde podré esconderme
si te encuentro siempre?
No, no hay modo de esquivarte.
… Pero, es que tengo miedo de decirte que SÍ, Señor.
Tengo miedo de alargarte la mano,
porque la aferras en la tuya…
Tengo miedo de encontrarme con tu mirada,
porque me seducirás…
Tengo miedo de tus exigencias,
porque eres un Dios celoso…
Apuntas hacia mí, pero esquivo el blanco.
Me aprisionas, pero me resisto.
Y sigo combatiendo, sabiendo que estoy vencido.
Pero… es que, de veras, ¿se te puede resistir?…
Señor, para que llegue tu Reino y no el mío,
ayúdame a decir que SÍ.
Ayúdame a decir que SÍ,
para que se haga tu voluntad y no la mía.

Oración de P. Doncoeur

Elígenos, Señor, para servirte.
Concédenos que no temamos a nadie sino a ti;
que no sigamos a nadie, sino a ti.
Haznos atrevidos y rectos
y haz más limpios nuestros corazones.
Tómanos, Señor, a tu servicio.
Que nuestra fe sea valiente,
nuestro amor generoso y nuestra esperanza ilusionada. Amén.

A vosotros os llamo amigos (Joaquín Suárez Bautista)

A vosotros, que compartís mi proyecto
y lo lleváis a cabo;
y la ponéis en práctica;
a vosotros, que os reunís en mi nombre
y evocáis mi presencia
os llamo amigos.
A vosotros, que sois fuertes
en vuestra debilidad;
a vosotros, que os mantenéis firmes
en la opción evangélica;
a vosotros, que progresáis en la fe
puesta en acción,
os llamo amigos.
A vosotros, dispuestos a dar la cara,
a arrimar el hombro, a echar una mano;
a vosotros, con quienes se puede contar
de manera incondicional
para toda buena causa,
os llamo amigos.
A vosotros que afrontáis la realidad
e intentáis mejorarla;
a vosotros, que no renunciáis a la utopía
y camináis hacia ella;
a vosotros, que dais una oportunidad
a un futuro mejor,
os llamo amigos.
A vosotros, que celebráis lo que creéis
y compartís lo que tenéis;
a vosotros juntos en la fiesta y juntos en la lucha;
a vosotros, que tenéis mis sentimientos y mi Espíritu,
os llamo amigos.