Área privada

Síguenos

Semana Santa - Ciclo B - Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote
1118
page-template,page-template-nouveau,page-template-full_width,page-template-nouveaufull_width-php,page,page-id-1118,page-child,parent-pageid-361,ajax_fade,page_not_loaded,,wpb-js-composer js-comp-ver-5.4.5,vc_non_responsive
 

Semana Santa – Ciclo B



Semana Santa

SEMANA GRANDE

  • La del amor más grande.
  • La del servicio más delicado.
  • La del mandamiento mas hermoso.
  • La de la entrega hasta la muerte.
  • La del signo más misterioso y santificador.

Y la PASCUA victoriosa, culmen de la redención y núcleo vital de la vida cristiana.

Del CALENDARIO LITÚRGICO PASTORAL 2009

Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia.

SANTO TRIDUO PASCUAL

El santo Triduo pascual de la pasión, muerte y resurrección del Señor es el punto culminante de todo el año litúrgico; todos los demás tiempos se encaminan a él y todos reciben de él su eficacia sacramental. Se llama Triduo pascual porque con su celebración se hace presente y se realiza el misterio de la Pascua, es decir, el tránsito del Señor de este mundo al Padre. Con la Eucaristía de la Cena del Señor en la tarde del Jueves Santo comienza el Triduo Pascual, que tiene su primer día en el Viernes Santo de la Pasión del Señor, continúa el Sábado Santo de la Sepultura del Señor, que es el segundo día del Triduo y llega a su culminación en la Vigilia Pascual que se prolonga a lo largo de todo el Domingo de Pascua de la Resurrección del Señor. Las celebraciones de la primera parte del Triduo (misa vespertina del Jueves Santo y celebraciones del Viernes y Sábado Santo durante el día) son intensamente sobrias; en cambio la noche santa de la Resurrección es una fiesta rebosante de alegría. El paso de la tristeza al gozo se expresa en la misma Vigilia Pascual, celebración del tránsito de Cristo, de su muerte a su resurrección. Que se haga este paso en la liturgia es fundamental, para captar la realidad salvífica que se conmemora. La culminación del Triduo Pascual es la Vigilia Pascual en la que hacemos memoria sacramental de la resurrección del Señor.

Jueves Santo

Jueves Santo

La última Cena

Es la última vez que Jesús está en compañía de sus más íntimos. En la última Cena, Cristo nos amó hasta el fin, sin límites. Llama a sus discípulos amigos: un amor entrañable. Les lava los pies: un amor humilde, anonadado. Encontró el modo de quedarse siempre con nosotros: un amor amigo. Significó en el pan partido y en el vino desbordante su entrega hasta la muerte: un amor oblativo. Cristo era, efectivamente, un Dios amando. Y nos enseñó a amar: “Amaos unos a otros como yo os he amado. En esto conocerán todos que sois discípulos míos”. Y Getsemaní: la hora de la agonía: amor entregado.

Ofrecemos una HORA SANTA: texto completo que guía la oración.

Guía

Hoja para la participación de la comunidad en la oración.

Para la comunidad

Viernes Santo

Vuelve los ojos a mirarle tal cual aquí le ves: cubierto con aquella púrpura de escarnio…, y aquella figura toda borrada con la sangre… Míralo todo dentro y fuera: el corazón atravesado con dolores, el cuerpo lleno de llagas, desamparado de sus discípulos, perseguido, escarnecido y despreciado, acusado injustamente, y desamparado de todo favor humano. Y no pienses en esto como cosa ya pasada, sino como presente; no como dolor ajeno, sino como tuyo propio. Pues ahí son lanzados todos mis pecados. Porque tomaste mi muerte, me diste tu vida. Porque tomaste mi carne, me diste tu espíritu. Porque tomaste sobre ti mis pecados, me diste tu gracia. Así que, Redentor mío, todas las penas tuyas son tesoros y riquezas mías. Tu púrpura me viste, tu corona me honra, …. tus amarguras me sustentan, tus llagas me sanan, tu sangre me enriquece, tu amor me embriaga.” (Fr. Luis de Granada).

Ofrecemos un VIA CRUCIS como ayuda a la contemplación de la Pasión del Señor, con las estaciones fundadas en los Evangelios, meditación y oración.

Pueden intercalarse cantos que aquí no hemos incluido.

Via Crucis

Domingo de Resurrección

1.- ” NO ESTÁ AQUÍ “

” … nosotros hemos comido y bebido con él después de la resurrección ” (Hch 10, 34. 37-43)
” Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba … ” (Col 3, 1-4)

SÍMBOLOS

  • Cruz de Flores.
  • Cirio Pascual.
  • Fuente Bautismal.

2.- PALABRA (Mc 16, 1-8).

(Puede proclamarse el evangelio de la vigilia. Nosotros continuamos en lo posible la reflexión de San Marcos).

Las mujeres, modelo de fidelidad en el discipulado, son las que siguen a Jesús hasta la Cruz, hasta la tumba y hasta la espera …

Lectura del santo evangelio según san Marcos (Mc 16 1-8)

Pasado el sábado, María Magdalena, junto con María la de Santiago y con Salomé, compraron perfumes para ir a embalsamarlo. 2 El primer día de la semana, muy de madrugada, a la salida del sol, fueron al sepulcro. 3 Iban comentando: – ¿Quién nos correrá la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Pero, al mirar, observaron que la piedra había sido ya corrida, y eso que era muy grande. 5 Entraron en el sepulcro y vieron a un joven, sentado a la derecha, que vestía una túnica blanca. Ellas se asuntaron. 6 Pero él les dijo: – No os asustéis. Buscáis a Jesús de Nazaret, el crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Mirad el lugar donde le pusieron. 7 Ahora id a decir a sus discípulos y a Pedro: Él va delante de vosotros a Galilea; allí le veréis, tal como os dijo. 8 Ellas salieron huyendo del sepulcro, llenas de temor y asombro, y no dijeron nada a nadie por el miedo que tenían.

COMENTARIO

La intuición esperanzada de aquellas mujeres se transforma en realidad sorprendente y sobrecogedora. En su visita al sepulcro para completar, tras el reposo sabático, las apresuradas honras fúnebres del viernes anterior, oyen resonar junto a la tumba vacía el mensaje asombroso de la resurrección. Es curioso observar que, así como la actividad pública de Jesús estaba enmarcada entre el milagro de la suegra de Pedro -modelo de servicio- y el gesto de la pobre viuda del templo -ejemplo de generosidad-, así también la historia de la pasión queda encuadrada entre la unción generosa de una mujer en Betania y el gesto servicial de estas mujeres que, en recompensa, reciben la buena nueva de la resurrección: Ha resucitado; no está aquí.

La frase expresa en su laconismo el brusco paso de la acción del hombre a la acción de Dios. La piedra retirada da acceso no sólo al sepulcro vacío, sino también a la desconcertante sorpresa de un acontecimiento que depende exclusivamente del poder de Dios, sobrepasando toda previsión humana. El orden de la frase tiene igualmente su importancia. Se afirma la resurrección antes de cualquier alusión a la ausencia del cadáver. No se procede partiendo de una constatación física para llegar a su explicación sobrenatural. El camino que se sigue es el inverso.

Una revelación que viene de Dios ilumina el extraño hecho constatable del no está aquí. En otras palabras, la fe en la resurrección no nace del sepulcro vacío, sino de una revelación divina; la tumba vacía no es la explicación de la resurrección, sino que es ésta la que explica el porqué de la tumba vacía. Para la comunidad cristiana esta revelación sobre la resurrección de Jesús no es algo que afecte tan sólo a su Señor. Le afecta también a ella, y de manera directa. En la resurrección de Cristo divisa el porvernir eterno que se inaugura para todos los que en él creen y en ella experimenta ya su propia salvación.

El Mensaje del Nuevo Testamento
Francisco Pérez Herrero
Casa de la Biblia

3.- RESUENA LA PALABRA

En la Pasión vimos a “unas mujeres mirando de lejos (Mc 15, 40). Ellas saben lo que ha sucedido en el Calvario; ellas saben por qué estaban. Después “observaban dónde lo ponían” (Mc 15, 47); por eso “a la salida del sol” (Mc 16, 2) saben a dónde dirigir sus pasos con “los perfumes para embalsamar” (Mc 16, 1). Ahí está el discipulado femenino, la otra sensibilidad y la otra forma de amar y servir en la Iglesia. Ellas “vencieron el miedo” mirando …, ellas lo vencieron actuando al amanecer …, caminando hacia el sepulcro, haciéndose las preguntas, “entrando en el sepulcro” (Mc 16, 5), “viendo” y “mirando” que “no está aquí” (Mc 16, 6). Las mujeres hubieron de vencer el miedo que los varones no fueron capaces. “Ahora id a decir … ” (Mc 16, 7); ellas vencieron todos los obstáculos para salir del sepulcro …; para ponerse en camino, “va delante de vosotros” (Mc 16, 7); para volver a Galilea “allí le veréis” (Mc 16, 7); para “verle”, “tal como os dijo” (Mc 16, 7). Ellas vencieron el miedo más incurable “salir del sepulcro” (Mc 16, 8), “ellas salieron” con temor y asombro …; pero si hoy sabemos es porque ellas hablaron, dijeron, testimoniaron, se alzaron por encima de su miedo y su abatimiento, se alegraron de salir y decir que el final no está en el sepulcro … está en la relación, en el diálogo de amor, en el diálogo que genera la vida: en la RESURRECCIÓN.

MEDITACIÓN, ORACIÓN DE QUIETUD

Mantras

  • ¡ Ha resucitado !
  • Cristo alegría del mundo.
  • ¡ Oh luz gozosa !

PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA

  • ¿Vivencias más paz y alegría? Entonces es que Cristo ha resucitado.
  • ¿Vivencias más fuerza espiritual? Entonces es que Cristo ha resucitado.
  • ¿Vivencias más paciencia y mansedumbre? Entonces es que Cristo ha resucitado.
  • ¿Vivencias más seguridad y más luz? Entonces es que Cristo ha resucitado.
  • ¿Vivencias más amor a los hermanos? Entonces es que Cristo ha resucitado.

4.- PARA EL DIÁLOGO Y LA EXPERIENCIA

Podemos dialogar la frase de Jesús a María (Jn 20, 17): ” … anda, vete y diles a mis hermanos que voy a mi Padre, que es vuestro Padre; a mi Dios, que es vuestro Dios”. ¿Qué significados encierra la frase? ¿Qué caminos nos invita a recorrer? ¿Qué experiencia nueva nos demanda? Podemos concluir con un HIMNO cristológico Carta a los Colosenses (Col 1, 15-20) Cristo es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda criatura. En él fueron creadas todas las cosas, las del cielo y las de la tierra, las visibles y las invisibles: tronos, dominaciones, principados, potestades, todo lo ha creado Dios por él y para él. Cristo existe antes que todas las cosas y todas tienen en él su consistencia. Él es también la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia. Él es el principio de todo, el primogénito de los que triunfan sobre la muerte, y por eso tiene la primacía sobre todas las cosas. Dios, en efecto, tuvo a bien hacer habitar en él la plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, tanto las del cielo como las de la tierra, trayendo la paz por medio de su sangre derramada en la cruz.

Andrés Huertas