TIEMPO ORDINARIO
JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO
XXXIV DOMINGO (Ciclo C)

Andrés Huertas

Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote


 

  1.- LA CRUZ, SIGNO REAL

        " ...Tú serás el pastor de mi pueblo Israel, tú serás el jefe de Israel... "    (2 Sam 5, 1-3).
        " ...Él nos ha sacado del dominio de las tinieblas, y nos ha trasladado al Reino de su Hijo querido..." (Col 1, 12-20)

 
Jesús Crucificado y el Cirio Pascual
 
        SÍMBOLOS
    • Cruz.
    • Cirio Pascual.
 
  2.- PALABRA

(Lc 23, 35-43) En la cruz Jesús ejerce su realeza salvando a la humanidad. El buen ladrón reconoce la realeza de Jesús y confía en Él.

Lectura del santo evangelio según san Lucas (Lc 23, 35-43)
Crucifixión

Mc 15 22-32; Mt 27 33-44; Jn 19 18-27
Hch 7 60; Sal 22 19; 22 8-9; M5 2 2

       33 Cuando llegaron al lugar llamado "La calavera", crucificaron allí a Jesús y también a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. 34 [Jesús decía:
       - Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.]
       Después se repartieron sus vestiduras y las echaron a suertes. 35 El pueblo estaba allí mirando. Las autoridades, por su parte, se burlaban de Jesús y comentaban:
       - A otros ha salvado, ¡que se salve a sí mismo, si es el Mesías de Dios, el elegido!
       36 También los soldados le escarnecían. Se acercaban a él para darle vinagre 37 y decían:
       - Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
       38 Había también una inscripción sobre su cabeza: "Este es el rey de los judíos"
       39 Uno de los malhechores crucificados le insultaba diciendo:
       - ¿No eres tú el Mesías? Pues sálvate a ti mismo y a nosotros.
       40 Pero el otro intervino para reprenderle diciendo:
       - ¿Ni siquiera temes a Dios tú, que estás en el mismo suplicio? 41 Lo nuestro es justo; recibimos lo merecido por nuestros actos; pero éste no ha hecho nada malo.
       42 Y añadió:
       - Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino.
       43 Jesús le dijo:
       - Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso.

                                 
        COMENTARIO
 

        El relato de la crucifixión contiene diversas citas o alusiones a los salmos (Sal 22 8.19; 69 22), alusiones que aparecerán también en los textos siguientes. De este modo se nos quiere presentar la pasión de Jesús como el cumplimiento de las Escrituras (Lc 24 25-27). Las palabras de Jesús en la cruz manifiestan de nuevo su misericordia que aquí llega incluso a los que le han condenado (Lc 23 34) y que es rasgo propio del evangelio de Lucas. El mensaje de Jesús sobre el amor al enemigo, un tema en el que Lucas insiste especialmente en su sermón de la llanura (Lc 6 27-35), se hace aquí acción ejemplar para el creyente. Las palabras y los hechos de Jesús tienen siempre una perfecta coherencia. Es quizá uno de los momentos en que se nos revela con mayor claridad uno de los rasgos fundamentales de la ética cristiana. Hay además aquí un cambio radical con respecto al comportamiento del Antiguo Testamento. Hasta los mártires de la época macabea mueren con el deseo de la destrucción y muerte de sus enemigos (2 Mac 7 19). Los mártires cristianos aprendieron bien la lección de Jesús. El primero de ellos, Esteban, muere también perdonando a sus enemigos (Hch 7 54-60). Como ocurre frecuentemente en el relato de la pasión de Lucas, el pueblo aparece expectante y observando, sólo los jefes del pueblo y los soldados se burlan de las pretensiones mesiánicas de Jesús.
        En la presentación que se hace de los dos malhechores crucificados con él, Lucas opone dos tipos de personas que encarnan dos maneras de reaccionar ante la salvación que nos trae Jesús. Su inocencia brilla nuevamente y la ejerce en el perdón como un signo más de su señorío. El buen ladrón ha sabido leer los signos de los tiempos y ha reconocido en el crucificado al Mesías que va a participar de la gloria en la resurrección. Los creyentes de la comunidad lucana ven aquí el perdón de Jesús, que está en el origen de su vida cristiana, y que han experimentado en el momento de su conversión.

El Mensaje del Nuevo Testamento
Luis F. García-Viana
Casa de la Biblia

                                 
  3.- RESUENA LA PALABRA
 
  • Terminamos el ciclo litúrgico mirando a Jesucristo crucificado: para unos "un escándalo", para otros "una locura", pero para nosotros "la fuerza y la sabiduría de Dios" (1 Cor 1, 24).
    • La realeza de Cristo Crucificado sólo puede entenderse desde la presencia salvadora del Reino que ya ha comenzado "en nosotros" (Lc 17, 21).
    • Jesús aparece en la Cruz entre malhechores diciendo: "Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen" (v.34). Es esta capacidad reconciliadora y esta forma amante que le hace resplandecer como Rey.
    • Él es Rey porque no se salva a sí mismo (v.37), sino que salva a todos, especialmente a los cercanos.
    • Uno de los cercanos, su próximo sufriente, le dice: "acuérdate de mí cuando llegues a tu reino" (v.42). Este hombre atisbó a entrever en la forma silenciosa de amar que el Reino que Jesús había predicado, se estaba abriendo camino como un deseo profundo en su corazón y quiso deslizarse en los sentimientos de este misterioso moribundo que tenía a su vera: "acuérdate de mí", "tenme en tu memoria", "méteme en tus sentimientos". Cuantas veces nosotros suplicamos los mismos deseos...
    • "Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso" (v.43). El nuevo Adán, el Hombre Nuevo, no sólo lo integra al Reino predicado, le abre aquel "Paraíso" que canceló el hombre viejo con su infidelidad. Nos abre a todos no sólo el Reino predicado, sino que nos introduce con este crucificado a todos nosotros en el Paraíso Perdido y es encontrado, restaurado, devuelto para toda la eternidad.
    • El ladrón ha sabido leer los signos y reconocer en el Crucificado el señorío de Dios.
 
                                 
        MEDITACIÓN, ORACIÓN DE QUIETUD
                                 

PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA

  • ¿Vivimos nosotros hoy la Cruz como un signo de debilidad, de amor y de perdón?
    • ¿Cómo la concretamos en la vida cotidiana?
    • ¿En quiénes se nos hace hoy presente
    • ¿Qué exigencias nos impone aceptarla en nuestra vida cotidiana?
    • ¿Cómo se nos presenta en nuestras relaciones?
  • El Reino inaugurado por Jesús emerge de forma oculta, fermentativa.
    • ¿Lo percibes, lo intuyes, lo ves aflorar en tu entorno?
 
     
        Mantras
   
  • " Padre, perdónanos "
  • " Tu Reino es vida "
  • " Venga a nosotros tu Reino "
 
                                 
  4.- PARA EL DIÁLOGO Y LA EXPERIENCIA
  • Terminamos poniendo en el centro de nuestra reunión la Cruz y el Cirio Pascual. Leemos los versículos siguientes:

           "  - Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino. Jesús le dijo:
           - Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso." (vv. 42-43).

  • Meditamos:
    • ¿Cómo está emergiendo entre nosotros el Reino de Dios?
    • ¿Cuáles son los signos del paraíso entre nosotros?
  • Dialogamos.
 
 

Concluimos orando juntos con el Salmo 121 del Diurnal

¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestros pies
tus umbrales, Jerusalén.

Jerusalén está fundada
como ciudad bien compacta.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,

según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David.

Desead la paz a Jerusalén:
«Vivan seguros los que te aman,
haya paz dentro de tus muros,
seguridad en tus palacios».

Por mis hermanos y compañeros,
voy a decir: «La paz contigo».
Por la casa del Señor, nuestro Dios,
te deseo todo bien.
                               


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