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" ...De repente un ruido.... se llenaron todos del Espíritu.... comenzaron todos a hablar lenguas... " (Hch 2, 1-11).
" ...vosotros no estáis en la carne.... el Espíritu de Dios habita en vosotros..." (Rom 8, 8-17).
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SÍMBOLOS |
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2.- PALABRA |
(Jn 20, 19-23) El Resucitado les dio el don de la Paz y la misión con el Espíritu reconciliador.
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Lectura del santo evangelio según san Juan (Jn 20, 19-23)
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19 Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
- "Paz a vosotros".
20 Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. 21 Jesús repitió:
- "Paz a vosotros: Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo".
22 Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
- "Recibid el Espíritu Santo; 23 a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos".
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COMENTARIO |
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20, 19-23. Apariciones a los discípulos. El presente relato está pensado desde el cumplimiento de las promesas de Jesús. He aquí la dialéctica entre promesa y cumplimiento. Jesús había dicho volveré a estar con vosotros (Jn 14,18); el evangelista constata: se presentó en medio de ellos (Jn 20,19). Jesús había prometido: dentro de poco volveréis a verme (Jn 16, 16ss); el evangelista afirma: los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor (Jn 20,20. Jesús anunció: os enviaré el Espíritu (Jn 14,26; 15,26; 16,7ss), y tendréis paz (Jn 16,33); el evangelista recoge las palabras de Jesús: la paz con vosotros... y recibid el Espíritu Santo (Jn 20,21ss). Jesús afirmó: voy al Padre (Jn 14,12) y el evangelista se encarga de recoger otras palabras de Jesús que significan el cumplimiento de lo que había prometido: voy a mi Padre, que es también vuestro Padre (Jn 20,17).
En los discípulos de Jesús no solamente no existía predisposición alguna para aceptar la resurrección -se ha dicho muchas veces que el deseo ferviente de volver a ver a Jesús les había hecho caer en la alucinación de verle, inventando todo lo relativo a las apariciones- sino que estaban predispuestos para lo contrario. Como hijos de su tiempo creían únicamente en la resurrección del último día. Así lo expresa Marta cuando Jesús habla de la resurrección de Lázaro (Jn 11,24). Cuando se les anuncia que Jesús vive ni siquiera se entusiasman. El relato sobre la Magdalena no puede ser más significativo: ante el sepulcro vacío, lo único que se le ocurre pensar es en el robo (Jn 20,2. 13.15). Una vez convencida de la resurrección gracias al encuentro personal con el Resucitado, se lo anunció a los que habían vivido con él. ¿Resucitado? No la creyeron (Mc 16,11). En los de Emaús, la "esperanza" en la resurrección se manifiesta en su decisión de abandonar aquel asunto e irse a sus casas (Lc 24,22 ss). Y cuando comunicaron a los demás su experiencia, el resultado fue el mismo: ni aun a estos creyeron (Mc 16,13).
Comentario al Nuevo Testamento Felipe Fernández Ramos
Casa de la Biblia
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3.- RESUENA LA PALABRA |
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"Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo" (v.21). Este envío de Jesús carecería de consistencia en nosotros sin su Espíritu. Por eso existe un contagio, una transmisión una exhalación sobre todo creyente:
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"...Exhaló su aliento sobre ellos" (v.22). El soplo, exhalación, aliento, es el que permanentemente recibimos los creyentes cuando, actualizando nuestro bautismo, oramos abriendo nuestro interior a Dios.
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"...y les dijo: Recibid el Espíritu Santo" (v.22); recibimos un Espíritu de santidad, de energía, de coraje, de alegría.... para cuanto emprendemos impulsados por Dios.
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"...a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados..." (v.23), no se nos impulsa al rencor y a la discordia, sino al perdón, a ser ministros de la reconciliación y del perdón en nuestra vida cotidiana...; este es un servicio altamente necesario e importante, que hemos de aportar los creyentes, en una sociedad cada día más crispada.
- "...a quienes se los retengáis les quedan retenidos" (v.23); retener = no perdonar..., una grave responsabilidad, para todos nosotros y para la Iglesia, saber que Dios reconcilia y salva a través de la acción salvífica y gratuita de cada miembro, que unido a la comunidad creyente, ejerce su influencia y su acción transformadora - santificadora en la sociedad.
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Salgamos de la "noche" (v.19), salgamos a la intemperie (v.19), abramos las puertas (v.19), perdamos el miedo (v.19), dejemos que el Espíritu de Jesús y del Padre haga morada en nosotros (v.19) para que podamos reconocer sus heridas en todos los heridos y afligidos del mundo.
"Los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor" (v.20). Nosotros esperamos esa misma alegría en el encuentro reconciliador.
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MEDITACIÓN, ORACIÓN DE QUIETUD
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PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA
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¿Qué protagonismo le dejamos tener al Espíritu en nuestra vida?
- ¿Lo llamamos antes de toda acción?
- ¿Le dejamos que nos impulse y nos inspire?
- ¿Hablamos con Él y de Él a los demás?
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¿Le dejamos que en la oración sea el conductor de nuestra vida?
- ¿Obedecemos sus iniciativas?, ¿o las asfixiamos?
- ¿Le racionalizamos con nuestra lógica?
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Mantras |
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" Paz a vosotros "
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" Yo os envío "
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" Ven Espíritu divino "
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4.- PARA EL DIÁLOGO Y LA EXPERIENCIA |
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Terminamos orando juntos la Secuencia del día de Pentecostés
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Ven, Espíritu divino
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Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.
Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.
Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.
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