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" ...Mirad que realizo algo nuevo ... Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo ... " (Is 43, 16-21).
" ...Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante ... " (Flp 3, 8-14).
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SÍMBOLOS |
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Piedras.
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Cruz
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Palabra de Dios
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2.- PALABRA |
(Jn 8, 1-11). Jesús vino a salvar y salva suscitando el reconocimiento del pecado "Vete y no peques más". Él inaugura un tiempo de gracia y de perdón.
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Lectura del santo evangelio según san Juan (Jn 8, 1-11)
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8 1 En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. 2 Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. 3 Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, 4 le dijeron:
- "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. 5 La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?"
6 Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose escribía con el dedo en el suelo. 7 Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
- "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra". 8 E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
9 Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. 10 Jesús se incorporó y le preguntó: - "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?".
11 Ella contestó: - "Ninguno, Señor" Jesús dijo: - "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más".
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COMENTARIO |
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7,53-8,11 La mujer adúltera. Esta pequeña unidad literaria no pertenece al evangelio de Juan, pues rompe el contexto de Jn 7-8, y su contenido no encaja en este evangelio, que no tiene interés en esa clase de problemas. Además falta en la mayor parte de los manuscritos antiguos y las referencias de los Padres de la Iglesia a ella son muy escasas. Otros manuscritos la colocan, dentro del evangelio, en sitios diversos, por ejemplo al final del mismo, como hacen actualmente algunas versiones modernas de la Biblia. En una serie de manuscritos la encontramos en el evangelio de Lucas, que sería uno de los lugares más adecuados, dado su interés por destacar la misericordia de Jesús. Y lo mismo puede decirse de la clasificación de los hombres en malos y buenos. Es un tema frecuente en los sinópticos, aunque también nos recuerda Juan que no debemos guiarnos por las apariencias (Jn 7, 24; él se refiere a la valoración de su persona).
En cualquier caso, pertenece al evangelio, dentro de la tradición sinóptica, y su contenido es claro: prohibe emitir juicios severos sobre los demás en relación con su culpabilidad, ya que el que así juzga es también culpable (Rom 2,1). De hecho Jesús vino a salvar a los pecadores, no a perderlos (Lc 19,10). Jesús, rompiendo los moldes establecidos por el puritanismo de la época, deja libre a la mujer concediéndole la vida.
Comentario al Nuevo Testamento
Felipe Fernández Ramos
Casa de la Biblia
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3.- RESUENA LA PALABRA |
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A Jesús lo encontramos este domingo en el Templo, ha vuelto del "monte de la oración", está enseñando. Los fariseos y los escribas lo convierten en juez de un caso que ya
está tipificado en la ley. Jesús trata el caso con dos preguntas y un profundo silencio:
- "El que esté sin pecado, que tire la primera piedra" (v.7). Jesús nos remite a la interioridad, a la conciencia, a la hondura, a nuestra historia. De ahí han de salir los impulsos para tirar, para condenar o para perdonar... ¿qué tenemos y qué sale de nuestras profundidades?
- "Mujer ¿dónde están tus acusadores?, ¿ninguno te ha condenado?" (v.10). En cada juicio moral acusadores y acusados nos retratamos, nos expresamos, nos transparentamos....; es ahí donde Dios nos espera para el juicio del perdón y de la misericordia.
- "Jesús se inclinó y escribía con el dedo en el suelo...., e inclinándose otra vez, siguió escribiendo" (vv. 6 y 8). Poco importa el contenido de la escritura..., Jesús trata nuestros pecados, nuestros juicios, nuestros "fracasos morales" con el silencio, un silencio profundo, prolongado, reiterado..., un silencio fermentativo que transforma el órgano endurecido: el corazón.
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Jesús ha logrado enseñarnos la pedagogía de la misericordia y del perdón; ha puesto al descubierto la dureza de la ley; nos invita a un viaje hacia la interioridad, rumiando en cada paso, en cada respiración, la sentencia final de su silencio: "Tampoco yo te condeno" (v.11).
"No es fácil escribir la misericordia y el perdón en un corazón de piedra".
"Necesitamos mucho silencio".
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MEDITACIÓN, ORACIÓN DE QUIETUD
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Mantras |
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" Misericordia "
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" Perdón "
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" Gracias "
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PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA |
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¿Qué concepto tenemos del perdón?
- ¿Es una declaración legal, un sentimiento piadoso; una liberación; una creación nueva; o una efusión de santidad?
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¿Cómo pedimos y otorgamos el perdón?
- ¿En secreto, en silencio, en público?
- ¿Con palabras, con gestos, con hechos?
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4.- PARA EL DIÁLOGO Y LA EXPERIENCIA |
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Podríamos ahondar en el significado de los versículos 6 y 8, donde Jesús nos confronta con el silencio:
"Jesús se inclinó y se puso a escribir con el dedo en el suelo... Después se inclinó de nuevo y siguió escribiendo en tierra". (v. 6 y 8).
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¿Qué significación otorgamos a esta acción de Jesús?
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¿Qué importancia tiene el silencio en el juicio del amor?
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¿Por qué inclinado a la altura de la mujer?
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¿El suelo tiene para nosotros alguna significación?
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Terminamos orando con el Salmo 26 del Diurnal
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El Señor es mi luz y mi salvación,
¿a quién temeré?
El Señor es la defensa de mi vida,
¿quién me hará temblar?
Cuando me asaltan los malvados
para devorar mi carne,
ellos, enemigos y adversarios,
tropiezan y caen.
Si un ejército acampa contra mí,
mi corazón no tiembla;
si me declaran la guerra,
me siento tranquilo.
Una cosa pido al Señor,
eso buscaré:
habitar en la casa del Señor
por los días de mi vida;
gozar de la dulzura del Señor,
contemplando su templo.
Él me protegerá en su tienda
el día del peligro;
me esconderá en lo escondido de su morada,
me alzará sobre la roca;
y así levantaré la cabeza
sobre el enemigo que me cerca;
en su tienda sacrificaré
sacrificios de aclamación:
cantaré y tocaré para el Señor.
Escúchame, Señor, que te llamo;
ten piedad, respóndeme.
Oigo en mi corazón: «Buscad mi rostro».
Tu rostro buscaré, Señor,
no me escondas tu rostro.
No rechaces con ira a tu siervo,
que tú eres mi auxilio;
no me deseches, no me abandones,
Dios de mi salvación.
Si mi padre y mi madre me abandonan,
el Señor me recogerá.
Señor, enséñame tu camino,
guíame por la senda llana,
porque tengo enemigos.
No me entregues a la saña de mi adversario,
porque se levantan contra mí testigos falsos,
que respiran violencia.
Espero gozar de la dicha del Señor
en el país de la vida.
Espera en el Señor, sé valiente,
ten ánimo, espera en el Señor.
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