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La fiesta de la Inmaculada es un canto admirativo a la belleza y a la plenitud humana. Es, sobre todo, un canto agradecido al amor misericordioso de Dios. Él ha querido empeñarse con el hombre en la lucha contra el mal que lo oprime y esclaviza. Así el misterio de la Inmaculada es el principio de toda una historia de salvación. Por eso María es esperanza nuestra. Por eso María es el mejor icono de adviento. Por eso María nos contagia de optimismo y alegría. Ya nunca tendremos razón para la desesperanza. |
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CANTO
Hoy te quiero cantar, hoy te quiero rezar
Madre mía del cielo. Si en mi alma hay dolor
busco apoyo en tu amor y hallo en ti mi consuelo.
Hoy te quiero cantar, hoy te quiero rezar;
mi plegaria es canción.
Hoy te quiero ofrecer lo más bello y mejor
que hay en mi corazón (2)
Porque tienes a Dios, porque tienes a Dios,
Madre todo lo puedes. Soy tu hijo también,
soy tu hijo también, y por eso me quieres.
Dios te quiso elegir, Dios te quiso elegir,
como puente y camino, que une al hombre con Dios
que une al hombre con Dios, en abrazo divino.
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ORACIÓN
Oh María, Virgen Inmaculada:
Hemos venido a orar
en el día solemne en el que la liturgia
celebra tu Inmaculada Concepción,
misterio que es fuente
de alegría y de esperanza
para todos los redimidos. |
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DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel entrando a su presencia, dijo:
- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.
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MEDITACIÓN
Una página divino – humana. Lo divino se acerca a lo humano. Lo humano toca lo divino. Dios por amor quiere humanizarse. El hombre, en fe, se abre a Dios.
Todo este misterio se desarrolla en la tierra de María. Ella no es protagonista, pero se deja hacer. Se entrecruzan el sí de Dios y el sí del hombre.
La página, llena de luz y de alegría, de amor y de esperanza, de fe y de obediencia, es la antítesis de la otra página, tan triste y tan oscura, del primer pecado. Quedamos deslumbrados por un abismo de luz y un misterio de amor. |
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ORACIÓN
Mujer de los silencios y la escucha,
la Virgen vigilante de esperanza,
dócil siempre al Espíritu divino,
escucha sus palabras y las guarda.
Y la Palabra se hace entraña en ella;
enamorada, se llena de Palabra.
María es el anhelo de los pobres,
la más pobre y pequeña de su raza,
abierto el corazón, vacía el alma;
y el sí de Dios a la pobreza humana.
Ensalza a los humildes, los hambrientos,
y profetiza el día de mañana:
todo será mejor, será distinto:
el mundo del amor y de la gracia.
Eres María, icono y anticipo
de nueva creación resucitada.
Bendita tú, María, luz materna,
caridad y esperanza iluminada.
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MEDITACIÓN Y CANTO
María es la llena de gracia. Llena, pero creciendo con el tiempo. Llena, pero su capacidad crecía con la edad, con la experiencia, con la oración, con la prueba, con el dolor, con el amor.
R/ Bendita tú entre las mujeres / y bendito el fruto de tu vientre.
María es la llena de fe. Por eso fue dichosa, porque creyó y acogió la Palabra. Pero su fe crecía en el trato diario con Jesús, cuando él se perdió en el Templo, cuando ella guardaba la Palabra sin entenderla y la rumiaba en su corazón, ante los signos de su Hijo, en la cruz…
R/ Bendita tú entre las mujeres / y bendito el fruto de tu vientre.
María es la llena de esperanza. Pero creciendo con el tiempo. Crecía cuando esperaba el nacimiento del Niño, cuando admiraba sus cualidades, cuando le oía hablar de la venida del Reino de Dios, cuando después de la muerte anhelaba la resurrección, y después la parusía.
R/ Bendita tú entre las mujeres / y bendito el fruto de tu vientre.
María es la llena de amor. Pero creciendo con el tiempo. Amor hecho entrega obediente en el fiat; hecho alabanza y servicio en la visitación; hecho ternura y cuidado en el nacimiento; hecho respeto y empatía en Nazaret. Crecía María en el amor a Cristo y a Dios cuando veía a su Hijo rezar y escuchaba el Padrenuestro, cuando captaba los latidos de su corazón, cuando partía el pan con los discípulos, cuando fue testigo de su pasión y de su resurrección.
R/ Bendita tú entre las mujeres / y bendito el fruto de tu vientre.
María es la llena de Espíritu Santo. Pero creciendo con el tiempo. Invadida por el Espíritu en la concepción de Jesús, se dejaba guiar siempre por el Espíritu. A su dictado rezaba y meditaba, trabajaba y servía, acompañaba y se dejaba acompañar. Por la fuerza del Espíritu estaba junto a la cruz y ofrecía -vivo altar- a su Hijo muerto. Animada por el Espíritu unía a los discípulos disgregados y entristecidos. Y allí con los discípulos, su alma se convirtió en hoguera viva y su cuerpo en templo sagrado por la efusión plena del Espíritu.
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PRECES
R/ Señor, escúchanos. Señor, óyenos. |
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Para que tu Iglesia se purifique del pecado y sea santa e inmaculada.
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Para que todos nos comprometamos en la lucha contra el pecado del mundo y contra el pecado que hay en nosotros.
- Para que nuestra devoción a María favorezca nuestras actitudes de fe, acogida y entrega.
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Para que el misterio de la Inmaculada encienda nuestra esperanza y nuestro compromiso de amor.
- Para que los niños y jóvenes crezcan limpios e ilusionados.
- Para que la Virgen Inmaculada nos enseñe a decir sí a Dios y a los hermanos, especialmente a los pobres.
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MARÍA, ENSÉÑAME
Tú que un día escuchaste la voz de Dios
y abriste el corazón a su llamada,
enséñame a escuchar.
Tú que escogiste el único camino
entre los que el mundo ofrece,
enséñame a escoger.
Tú que sonríes en cada nuevo día,
sin temer el misterio del porvenir,
enséñame a sonreír.
Tú que eres libre en el mundo
de los amores que nos pueden prender
enséñame a crecer.
Tú que entregas tu corazón entero
al corazón del Padre, sin vacilar,
enséñame a esperar.
Tú que sufres también y que te cansas,
sin por ello cansarte de vivir,
enséñame fidelidad en el sufrir.
Tú que das testimonio del Amor,
que preparas en la tierra la eternidad,
enséñame a vivir en santidad.
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CANTO DEL MAGNIFICAT
Yo canto al Señor, porque es grande,
me alegro en el Dios que me salva.
Feliz me dirán las naciones, en mí descansó su mirada.
Unidos a todos los pueblos, cantemos al Dios que nos salva.
Él hizo en mí obras grandes,
su amor es más fuerte que el tiempo;
triunfó sobre el mal de este mundo derriba a los hombres soberbios.
Unidos a todos los pueblos, cantemos al Dios que nos salva.
No quiere el poder de unos pocos,
del polvo a los pobres levanta,
dio pan a los hombres hambrientos, dejando a los ricos sin nada.
Unidos a todos los pueblos, cantemos al Dios que nos salva.
Libera a todos los hombres,
cumpliendo la eterna promesa
que hizo a favor de su pueblo, los pueblos de toda la tierra.
Unidos a todos los pueblos, cantemos al Dios que nos salva.
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