TIEMPO DE ADVIENTO
III DOMINGO (Ciclo A)

Andrés Huertas

Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote



  1.- HEMOS DE MOVERNOS

  " Saltará como un ciervo el cojo, la lengua del mudo cantará. " (Is 35, 1-6.10).
  " Tened paciencia también vosotros, manteneos firmes, porque la venida del Señor está cerca. No os quejéis, hermanos, unos de otros... " (Sant 5, 7-10).

        SÍMBOLOS
alimentos
    • Simplifica al máximo tu vida diaria.
    • Alimentate lo más sobriamente que puedas.
  2.- PALABRA

(Mt 11, 2-11). Con esta perícopa comienza la tercera parte de la narración de San Mateo. Los capítulos 11 y 12 son introductorios al gran capítulo 13 de las parábolas del Reino. Juan se hace la "gran pregunta" "¿Eres tú el que ha de venir?" (v.3). La respuesta son los signos mesiánicos que Jesús realiza.

Lectura del santo evangelio según san Mateo (Mt 11, 2-19)
Los mensajeros de Juan

Lc 7 18-35
Is 35 5-6; 42 18; 61 1; Ex 23 20; Mal 3 1; Lc 16 16; Mt 17 10-13

        2 Juan, que había oído hablar en la cárcel de las obras del Mesías, envió a sus discípulos 3 a preguntarle:
        - ¿Eres tú el que tenía que venir, o hemos de esperar a otro?
        4 Jesús les respondió:
        - Id a contar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: 5 los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la buena noticia. 6 ¡Dichoso el que no encuentre en mí motivo de tropiezo!
          7 Cuando se marcharon, Jesús se puso a hablar de Juan a la gente:
          - ¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento? 8 ¿Qué salisteis a ver? ¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo están en los palacios de los reyes. 9 ¿Qué salisteis entonces a ver? ¿Un profeta? Sí, y más que un profeta. 10 Este es de quien está escrito: Yo envío mi mensajero delante de ti: él te preparará el camino. 11 Os aseguro que entre los hijos de mujer no ha habido uno mayor que Juan el bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es mayor que él.

                       
        COMENTARIO
 

        La figura de Juan el bautista da unidad a todo el párrafo. Mateo dedica especial atención a este personaje en su evangelio, y tiene un interés especial en presentarle como el precursor de Jesús, íntimamente unido a él (Mt 3 1-17). Es probable que tenga presentes a los grupos de discípulos de Juan que existían en su época (Hch 18 25; 19 1-7), y que trate de orientar la relación que mantienen los cristianos con estos grupos.
        En el texto se distinguen claramente tres momentos: la respuesta a los enviados del bautista (Mt 11 2-6); la declaración de Jesús sobre Juan (Mt 11 7-15); y la comparación con los muchachos caprichosos (Mt 11 16-19).
        El comportamiento de Jesús no responde del todo al ideal mesiánico de Juan, más centrado en la dimensión penitencial de la conversión (Mt 3 1-12; 11 18). Al oír hablar de las obras del Mesías, envía desde la cárcel a sus discípulos para que pregunten directamente a Jesús, si él es el Mesías, o no.
        La respuesta de Jesús es claramente afirmativa. Sus signos, contemplados a la luz de los oráculos proféticos (Is 35 5-6; 42 18), revelan claramente que él es el Mesías, el que tenía que venir; y revelan también que su mensaje es una buena noticia.
        La declaración de Jesús sobre Juan (Mt 11 7-15) consta de tres preguntas dirigidas al público. Las dos primeras tienen una respuesta negativa: Juan no es un predicador oportunista, ni un lujoso cortesano. La respuesta a la tercera es, sin embargo, positiva: Juan es un profeta, y más que un profeta: es el precursor del Mesías; es Elías, el que tenía que venir a prepararle el camino (Mal 3 23-24).
        La comparación final (Mt 11 16-19) ilustra el no rotundo de su pueblo a Jesús. No han entendido que Juan era el precursor (Mt 11 7-15), ni han sabido descifrar las obras de Jesús (Mt 11 2-6). A pesar de que el anuncio del reino les ha llegado a través de la austeridad de Juan (Mt 3 1-12) y la alegría de Jesús (Mt 4 17; 9 14-15), han rechazado la invitación a convertirse. A pesar de ellos, las obras que Jesús realiza le acreditan como el enviado del Padre.

El Mensaje del Nuevo Testamento
S. Guijarro
Casa de la Biblia
                       
  3.- RESUENA LA PALABRA
 
  • Es extraño este "mensajero" encarcelado, atenazado por las dudas, que envía una expedición de discípulos a Jesús para que, de alguna manera, manifieste su identidad; es importante reconocerle, que se explique, que nos aclare, que justifique sus comportamientos..., no coincide su conducta con lo que se espera...
 
  • Vale también esto para nosotros; hemos de buscar los signos:
    • ¿Ha entrado "la buena noticia" en el corazón de los pobres?
    • ¿Se está haciendo justicia a los débiles?
    • ¿Los oprimidos se sienten liberados con nuestra cercanía?
    • ¿Los que no tienen palabra, se saben escuchados y atendidos por nosotros?
    • Los que viven sin esperanza, ¿encuentran en nosotros una realidad menos trágica?
    • Los excluidos, los discriminados, ¿saben que cuentan con nosotros?
    • Los que sufren, ¿encuentran en nosotros entrañas de misericordia?
 
  • Para ver todo esto hemos de abandonar la vida acomodada (v.8), protegida... desde donde no se ve nada...
 
  • Si aún tenemos dudas preguntemos a los pobres ¿qué es para ellos una "buena noticia"?
 
                       
        MEDITACIÓN, ORACIÓN DE QUIETUD
                       
        PARA LA REFLEXIÓN Y VIVENCIA
  • ¿De qué soy yo "mensajero", portavoz...?
  • Mi vida ¿qué anuncio explícito expresa en su forma de vivir?
  • ¿Cómo me relaciono con los pobres, con los leprosos, los excluidos, los sordos, los que están muertos...?
    • En mi círculo, en mi familia ¿existen estos receptores de los signos mesiánicos?
   
  • Después de la Meditación entrégate a la Oración de quietud...
   
        Mantras
   
  • ¡ Señor, que vea !
  • ¡ Ven, Señor !
  • ¡ Señor, que oiga tu voz!
 
                       
  4.- PARA EL DIÁLOGO Y LA EXPERIENCIA
  • Comparte lo que has vivido, lo que has sentido, lo que el Espíritu te ha dado.
  • No discutas teorías. Entrega pobremente algo de ti a tu hermano.
  • ¿Tiene que venir "otra persona" para que tu hermano tenga esperanza?
  • Di una palabra de amor, sencillamente.
 
 

Se finaliza con la oración común del Padre Nuestro y el Salmo 145 del Diurnal.

Alaba, alma mía, al Señor:
alabaré al Señor mientras viva,
tañeré para mi Dios mientras exista.

No confiéis en los príncipes,
seres de polvo que no pueden salvar;
exhalan el espíritu y vuelven al polvo,
ese día perecen sus planes.

Dichoso a quien auxilia el Dios de Jacob,
el que espera en el Señor, su Dios,
que hizo el cielo y la tierra,
el mar y cuanto hay en él;

que mantiene su fidelidad perpetuamente,
que hace justicia a los oprimidos,
que da pan a los hambrientos.

El Señor liberta a los cautivos,
el Señor abre los ojos al ciego,
el Señor endereza a los que ya se doblan,
el Señor ama a los justos.

El Señor guarda a los peregrinos,
sustenta al huérfano y a la viuda
y trastorna el camino de los malvados.

El Señor reina eternamente,
tu Dios, Sión, de edad en edad.
                     


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