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La Epifanía del Señor - Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote
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La Epifanía del Señor

Oración 1

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EPIFANÍA DEL SEÑOR

El camino que lleva a Belén baja hasta el valle
que la nieve cubrió, los pastorcillos quieren ver a su Rey,
le traen regalos en su humilde zurrón,
rom pom pom pom; rom pom pom pom.
Ha nacido en un portal de Belén, el Niño Dios.

Yo quisiera poner a tus pies algún presente que te agrade, Señor;
más tú ya sabes que soy pobre también y no poseo más que un viejo tambor,
rom pom pom pom; rom pom pom pom.
En tu honor frente al portal cantaré con mi tambor.

El camino que lleva a Belén yo voy marcando con mi viejo tambor,
nada mejor hay que yo pueda ofrecer, su ronco acento es un canto de amor,
rom pom pom pom; rom pom pom pom.
Cuando Dios me vio tocando ante Él, me sonrió.

HIMNO

Reyes que venís por ellas,
no busquéis estrellas ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Mirando sus luces bellas,
no sigáis la vuestra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aquí parad, que aquí está
quien luz a los cielos da:
Dios es el puerto más cierto,
y si habéis hallado puerto
no busquéis estrellas ya.

No busquéis la estrella ahora:
que su luz ha oscurecido
este Sol recién nacido
en esta Virgen Aurora.

Ya no hallaréis luz en ellas,
el Niño os alumbra ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas.

Aunque eclipsarse pretende,
no reparéis en su llanto,
porque nunca llueve tanto
como cuando el sol se enciende.

Aquellas lágrimas bellas
la estrella oscurecen ya,
porque donde el sol está
no tienen luz las estrellas. Amén.

LECTURA DEL EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO

Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea, durante el reinado de Herodes. Por entonces llegaron a Jerusalén unos sabios de oriente, que preguntaban: ¿dónde está el rey de los judíos recién nacido? Nosotros hemos visto aparecer su estrella y venimos a adorarle.

MEDITACIÓN

Mensaje de Benedicto XVI para la Jornada Mundial de la Juventud (Madrid 2011)

EN BÚSQUEDA DE UNA VIDA MÁS GRANDE

En cada época, también en nuestros días, numerosos jóvenes sienten el profundo deseo de que las relaciones interpersonales se vivan en la verdad y la solidaridad. Muchos manifiestan la aspiración de construir relaciones auténticas de amistad, de conocer el verdadero amor, de fundar una familia unida, de adquirir una estabilidad personal y una seguridad real, que puedan garantizar un futuro sereno y feliz. Al recordar mi juventud, veo que, en realidad, la estabilidad y la seguridad no son las cuestiones que más ocupan la mente de los jóvenes. Sí, la cuestión del lugar de trabajo, y con ello la de tener el porvenir asegurado, es un problema grande y apremiante, pero al mismo tiempo la juventud sigue siendo la edad en la que se busca una vida más grande.

Creo que, en cierto sentido, este impulso de ir más allá de lo habitual está en cada generación. Desear algo más que la cotidianidad regular de un empleo seguro y sentir el anhelo de lo que es realmente grande forma parte del ser joven. ¿Se trata sólo de un sueño vacío que se desvanece cuando uno se hace adulto? No, el hombre en verdad está creado para lo que es grande, para el infinito. Cualquier otra cosa es insuficiente. San Agustín tenía razón: nuestro corazón está inquieto, hasta que no descansa en Ti. El deseo de la vida más grande es un signo de que Él nos ha creado, de que llevamos su “huella”.

Canto

Tengo sed de ti, oh fuente del amor.
Tengo sed de ti, tu amor es libertad.


 

LECTURA

El rey Herodes se inquietó mucho cuando llegó esto a sus oídos, y lo mismo les sucedió a todos los habitantes de Jerusalén. Así que ordenó que se reunieran los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley para averiguar por medio de ellos dónde había de nacer el Mesías.

MEDITACIÓN

Es un contrasentido pretender eliminar a Dios para que el hombre viva. Dios es la fuente de la vida; eliminarlo equivale a separarse de esta fuente e, inevitablemente, privarse de la plenitud y la alegría: «sin el Creador la criatura se diluye»(Gaudium et Spes, 36).

ORACIÓN

Tú eres, Señor, un Dios misericordioso y compasivo.
Conoces bien nuestras miserias, pero nos miras con cariño.
Tú padeces y com-padeces,
porque tu Nombre es Comprensión, el Compasivo.
Ven, Señor, a socorrernos, sé tú mismo.
Levántanos con tu mano si nos ves caídos.
Si nos ves enfermos, con heridas, cúranos con el aceite de tu Espíritu.
Si nos ves sucios y manchados, límpianos con el agua de tu Espíritu.
Si nos ves tímidos, cobardes, fríos,
fortalécenos con el fuego de tu Espíritu.
Si nos ves equivocados, ciegos, enséñanos con las luces de tu Espíritu.
Si nos ves tristes y llorosos, alégranos con la risa de tu Espíritu.
Si nos ves mezquinos, egoístas, agrándanos con el amor de tu Espíritu.
Si nos ves solos, excluidos, acompáñanos con la presencia de tu Espíritu.
Y quédate, Padre, con nosotros, y con tu Hijo, Enmanuel, hecho niño.

“ARRAIGADOS Y EDIFICADOS EN CRISTO, FIRMES EN LA FE” (Col 2,7)

LECTURA

Los sabios, después de oír al rey Herodes, se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en Oriente los guió hasta que llegó y se paró encima de donde estaba el Niño. Al ver la estrella, se llenaron de una inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al Niño con su madre María y lo adoraron postrados en tierra. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.

SIGNO

Una ofrenda que se considere oportuna.

CANTO

Venid hombres todos, que sentís el gozo
de ver el gran día de paz y de amor.
El Rey del cielo a Belén desciende.

Postrémonos humildes
delante del Dios hombre,
venid y adoremos al Rey y Señor.

Buscando el pesebre dejan sus rebaños
pastores que oyeron la cita de Dios.
También nosotros a Belén corramos.

Postrémonos humildes….

El Rey de la gloria se hace siervo humilde,
en la carne esconde su eterno esplendor.
Un Dios se viste con pañal humilde.

Postrémonos humildes…

MEDITACIÓN

El encuentro con el Hijo de Dios proporciona un dinamismo nuevo a toda la existencia. Cuando comenzamos a tener una relación personal con Él, Cristo nos revela nuestra identidad y, con su amistad, la vida crece y se realiza en plenitud. Escuchándole, estando con Él, llego a ser yo mismo. No cuenta la realización de mis propios deseos, sino su voluntad. Así, la vida se vuelve auténtica.


SOSTENIDOS POR LA FE DE LA IGLESIA, PARA SER TESTIGOS

LECTURA

Y advertidos en sueños de que no volvieran donde
estaba Herodes, regresaron a su país por otro camino.
Volvieron por otro camino porque ellos habían cambiado.
Volvieron por otro camino porque querían ser peregrinos.
Volvieron por otro camino para dar testimonio de lo que habían visto.
Volvieron por otro camino porque querían seguir nuevas estrellas y
encontrar nuevos niños a quienes venerar y regalar.
Iniciaron así una marcha que aún no ha terminado.
Benditos estos Magos, verdaderos hijos de las Bienaventuranzas.

Canto

Enséñame a seguir tus sendas, Señor;
indícame, mi Dios, tus caminos.

MEDITACIÓN

Cuántos cristianos han sido y son un testimonio vivo de la fuerza de la fe que se expresa en la caridad! Han sido artífices de paz, promotores de justicia, animadores de un mundo más humano, un mundo según Dios; se han comprometido en diferentes ámbitos de la vida social, con competencia y profesionalidad, contribuyendo eficazmente al bien de todos. La caridad que brota de la fe les ha llevado a dar un testimonio muy concreto, con la palabra y las obras. Cristo no es un bien sólo para nosotros mismos, sino que es el bien más precioso que tenemos que compartir con los demás.

ORACIÓN

Señor, tú que en este día revelaste a tu Hijo unigénito a los pueblos gentiles, por medio de una estrella, concede a los que ya te conocemos por la fe poder contemplar un día, cara a cara, la hermosura infinita de tu gloria. Por nuestro Señor Jesucristo.

ADORACIÓN DEL NIÑO

¡Ay del Chiquirritín!

Oración 2

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EPIFANÍA DEL SEÑOR

Venid hombres todos, que sentís el gozo
De ver el gran día de paz y de amor.
El Rey del cielo a Belén desciende

Postrémonos humildes,
Delante del Dios hombre;
Venid y adoremos al Rey y Señor.

Buscando el pesebre, dejan sus rebaños
Pastores que oyeron la cita de Dios.
También nosotros a Belén corramos.

El Rey de la Gloria se hace siervo humilde;
En la carne esconde su eterno esplendor.
Un Dios se viste con pañal humilde.

LECTURA

[Mt 2]
Jesús nació en Belén, un pueblo de Judea, durante el reinado de Herodes. Por entonces llegaron a Jerusalén unos sabios de oriente, que preguntaban: ¿dónde está el rey de los judíos recién nacido? Nosotros hemos visto aparecer su estrella y venimos a adorarle.

MEDITACIÓN

La Iglesia nos invita hoy a meditar y orar precisamente sobre los Magos y sobre su camino en busca del Mesías. Probablemente eran sabios que escrutaban el cielo, pero no para tratar de «leer» en los astros el futuro, quizá para obtener así algún beneficio; más bien, eran hombres «en busca» de algo más, en busca de la verdadera luz, una luz capaz de indicar el camino que es preciso recorrer en la vida. Eran personas que tenían la certeza de que en la creación existe lo que podríamos definir la «firma» de Dios, una firma que el hombre puede y debe intentar descubrir y descifrar.

CANTO

Señor, Dios nuestro,
qué admirable es tu nombre en toda la tierra, en toda la tierra.

Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos,
la luna y las estrellas que has creado,
¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él,
el ser humano, para darle poder?


 

LECTURA

El rey Herodes se inquietó mucho cuando llegó esto a sus oídos, y lo mismo les sucedió a todos los habitantes de Jerusalén.

MEDITACIÓN

Herodes es un hombre de poder, que en el otro sólo ve un rival contra el cual luchar. También Dios le parece un rival, más aún, un rival especialmente peligroso, que querría privar a los hombres de su espacio vital, de su autonomía, de su poder; un rival que señala el camino que hay que recorrer en la vida y así impide hacer todo lo que se quiere.

Herodes es un personaje que no nos cae simpático y que instintivamente juzgamos de modo negativo por su brutalidad. Pero deberíamos preguntarnos: ¿Hay algo de Herodes también en nosotros? ¿También nosotros, a veces, vemos a Dios como una especie de rival? ¿También nosotros somos ciegos ante sus signos, sordos a sus palabras, porque pensamos que pone límites a nuestra vida y no nos permite disponer de nuestra existencia como nos plazca? Cuando vemos a Dios de este modo, no nos dejamos guiar por Aquel que está en el fundamento de todas las cosas.

Debemos alejar de nuestra mente y de nuestro corazón la idea de que dar espacio a Dios es un límite para nosotros mismos; debemos abrirnos a la certeza de que Dios es el amor omnipotente que no quita nada, no amenaza; más aún, es el único capaz de ofrecernos la posibilidad de vivir en plenitud, de experimentar la verdadera alegría.

CANTO

Si despierta el corazón a la voz de nuestro Dios,
nuestra tierra volverá a encontrar la paz.
Si logramos compartir con el pobre nuestro pan
brotará nuestra esperanza sin tardar.
No habrá noche ya en la tierra, una luz nos brillará.
No más odio, no más guerra, nuevos cielos se abrirán.


 

LECTURA

Así que ordenó que se reunieran los jefes de los sacerdotes y los maestros de la ley para averiguar por medio de ellos dónde había de nacer el Mesías.

MEDITACIÓN

Los Magos, luego, se encuentran con los estudiosos, los teólogos, los expertos que lo saben todo sobre las Sagradas Escrituras, que conocen las posibles interpretaciones, que son capaces de citar de memoria cualquier pasaje y que, por tanto, son una valiosa ayuda para quienes quieren recorrer el camino de Dios. Pero, afirma san Agustín, les gusta ser guías para los demás, indican el camino, pero no caminan, se quedan inmóviles. Frente a estas actitudes, debería surgir siempre de nuevo en nosotros la disposición profunda a ver la palabra de la Biblia, leída en la Tradición viva de la Iglesia, como la verdad que nos dice qué es el hombre y cómo puede realizarse plenamente, la verdad que es el camino a recorrer diariamente, junto a los demás, si queremos construir nuestra existencia sobre la roca y no sobre la arena.

CANTO

Tu palabra me da vida, confío en ti, Señor.
Tu palabra es eterna, en ella esperaré.
Dichoso el que con vida intachable camina en la ley del Señor;
dichoso el que guardando sus preceptos
lo busca de todo corazón.


 

LECTURA

Los sabios salieron para Belén, y la estrella que habían visto aparecer les guió hasta el lugar donde estaba el Niño.

MEDITACIÓN

Esos hombres buscaban las huellas de Dios; sabían que «el cielo proclama la gloria de Dios»; es decir, tenían la certeza de que es posible vislumbrar a Dios en la creación. El universo no es el resultado de la casualidad. Al contemplarlo, se nos invita a leer en él algo profundo: la sabiduría del Creador, la inagotable fantasía de Dios, su infinito amor a nosotros. En la belleza del mundo, en su misterio, en su grandeza y en su racionalidad no podemos menos de de dejarnos guiar hasta el único Dios, creador del cielo y de la tierra. Si tenemos esta mirada, veremos que el que creó el mundo y el que nació en una cueva en Belén y sigue habitando entre nosotros en la Eucaristía son el mismo Dios vivo, que nos interpela, nos ama y quiere llevarnos a la vida eterna.

CANTO

Cantad a Dios todas las criaturas
y bendecid su nombre por los siglos,
cantad a Dios los ángeles del cielo,
las aguas todas, bendecid a Dios.

Cantad a Dios, estrellas, sol y luna,
lluvia y rocío, fríos y heladas;
cantad a Dios, rocíos y nevadas, calor y fuego, bendecid a Dios.

Cantad a Dios, ensálcelo la tierra
lo que germina en ella cante a Dios.
cantad a Dios, las cumbres de los montes
los manantiales den su gloria a Dios.

Cantad a Dios, los mares y los ríos,
todos los peces y aves de los cielos,
cantad a Dios, las fieras y ganados
con vuestras voces bendecid a Dios.

Cantad a Dios, los hijos de los hombres,
los sacerdotes, bendecid a Dios,
cantad a Dios, los jóvenes y niños,
todos los hombres, bendecid a Dios.

Cantad al Padre, al Hijo y al Espíritu
todos con himnos, bendecid a Dios,
cantad a Dios, en todo el universo
cuanto respira que bendiga a Dios.


 

LECTURA

Llenos de alegría porque seguían viendo la estrella, entraron en la casa y vieron al Niño con María, su madre.

MEDITACIÓN

La estrella los guió a Belén, una pequeña ciudad; los guió hasta los pobres, hasta los humildes, para encontrar al Rey del mundo. Los criterios de Dios son distintos de los de los hombres. Dios no se manifiesta en el poder de este mundo, sino en la humildad de su amor, un amor que pide a nuestra libertad acogerlo para transformarnos y ser capaces de llegar a Aquel que es el Amor. El poder de Dios se manifiesta en Belén, donde encontramos la aparente impotencia de su amor. Y es allí a donde debemos ir y es allí donde encontramos la estrella de Dios.

El lenguaje de la creación nos permite recorrer un buen tramo del camino hacia Dios, pero no nos da la luz definitiva. Al final, para los Magos fue indispensable escuchar la voz de las Sagradas Escrituras: sólo ellas podían indicarles el camino. La Palabra de Dios es la verdadera estrella; sigámosla en nuestra vida, caminando con la Iglesia, donde la Palabra ha plantado su tienda. Y también nosotros podremos convertirnos en estrellas para los demás, reflejo de la luz que Cristo ha hecho brillar sobre nosotros.

PRECES

R/ Danos, Señor, tu luz y salvación.


 

LECTURA

Entonces cayeron de rodillas ante él, y, sacando los tesoros que llevaban consigo, le ofrecieron oro, incienso y mirra.

ADORACIÓN DEL NIÑO CON NOCHE DE DIOS

Noche de Dios, noche de paz:
claro sol brilla ya
y los ángeles cantando están:
“Gloria a Dios, gloria al Rey eternal”
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.

Noche feliz de navidad,
viene Dios a salvar.
Nochebuena que alumbra el Amor,
el misterio escondido de Dios.
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.

Noche de paz, noche de Dios:
al portal va el pastor
y entre pajas encuentra al Señor:
es el Verbo que carne tomó.
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.

Noche feliz, noche de amor,
todo duerme en derredor,
y María sonriéndole está.
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.

Oración 3

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MOTIVACIÓN

Prepara tu ánimo para entrar en diálogo con el Señor, que te va a dirigir su Palabra. Deja a un lado tus preocupaciones habituales. Porque este tiempo es importante para ti. Ábrete al Espíritu que desea inspirarte el sentido de la Palabra y quiere animarte a vivirla. Invoca al Espíritu, para que te ilumine y te fortalezca.

CANCIÓN: Adeste fideles

MONICIÓN

Epifanía significa manifestación. Celebramos en este día la manifestación de Jesús, el Salvador, al mundo pagano, representado por los sabios de oriente.

Este gesto del Señor nos desvela el sentido de su venida a la tierra. Ha venido con la misión de ofrecer la salvación a todas las gentes, de todos los lugares y de todos los tiempos.

Es el día en que también nosotros, que no somos del pueblo judío por nacimiento, hemos recibido el don de la fe en Jesucristo, enviado del Padre para la salvación del mundo.

CANCIÓN

¿Por dónde se va a Belén? ¿Por dónde se va a Belén?
Por cualquier camino del mundo donde brote un amor profundo, por allí se va a Belén (Bis).

Este relato de Mateo que vamos a escuchar es una catequesis que nos indica cómo se manifiesta el Señor en todo tiempo y cómo nosotros podemos encontrarlo. Por lo tanto, lo hemos de leer más como un relato de fe que como una narración de tipo histórico.

PALABRA DE DIOS Mt 2, 1-12

Jesús nació en Belén, un pueblo de la región de Judea, en el tiempo en que Herodes era rey del país. Llegaron por entonces a Jerusalén unos sabios de Oriente que se dedicaban al estudio de las estrellas, y preguntaron:

– ¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido? Porque vimos su estrella en el oriente y hemos venido a adorarle.

El rey Herodes se inquietó mucho al oír esto, y lo mismo les sucedió a todos los habitantes de Jerusalén. Mandó llamar a todos los jefes de los sacerdotes y a los maestros de la ley, y les preguntó dónde había de nacer el Mesías. Ellos le respondieron:

–En Belén de Judea, porque así lo escribió el profeta:

‘En cuanto a ti, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre las principales ciudades de Judá; porque de ti saldrá un gobernante que guiará a mi pueblo Israel.’

Entonces llamó Herodes en secreto a los sabios de Oriente, y se informó por ellos del tiempo exacto en que había aparecido la estrella. Luego los envió a Belén y les dijo:

–Id allá y averiguad cuanto podáis acerca de ese niño; y cuando lo encontréis, avisadme, para que yo también vaya a adorarlo.

Con estas indicaciones del rey, los sabios se fueron. Y la estrella que habían visto salir iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde se hallaba el niño. Al ver la estrella, los sabios se llenaron de alegría. Luego entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre. Y arrodillándose, lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron oro, incienso y mirra. Después, advertidos en sueños de que no volvieran a donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

SILENCIO

CANCIÓN

¿Por dónde se va a Belén? ¿Por dónde se va a Belén?
Por cualquier camino del mundo donde brote un amor profundo, por allí se va a Belén (Bis).

MEDITACIÓN

Estos personajes, (magos, sabios) presentados por Mateo, significan:

  • la necesidad de los humanos de encontrarse con el verdadero Dios;
  • desde la realidad de la vida de cada uno (familia, profesión, trabajo…), cada persona ha de preguntarse siempre dónde y cómo se presenta Dios en la vida de cada uno;
  • la decisión de abandonar su casa y su país simboliza el proceso que constantemente realiza el que con sinceridad quiere encontrarse con el Señor;
  • la estrella que les guía es la luz de la fe, la llamada de Dios, que comienza a iluminar la oscuridad de su situación religiosa;
  • estos rasgos manifiestan el deseo de iniciar un camino, un proceso, para encontrar a Dios.

Siguiendo una luz, buscan la Luz. La estrella que aparece en el cielo enciende en su mente y en su corazón una luz que los lleva a buscar la gran Luz de Cristo. Los Magos siguen fielmente aquella luz que los ilumina interiormente y encuentran al Señor.

En este recorrido que hacen los Magos de Oriente está simbolizado el destino de todo hombre: nuestra vida es un camino, iluminados por luces que nos permiten entrever el sendero, hasta encontrar la plenitud de la verdad y del amor, que nosotros cristianos reconocemos en Jesús, Luz del mundo. Y todo hombre, como los Magos, tiene a disposición dos grandes “libros” de los que sacar los signos para orientarse en su peregrinación: el libro de la creación y el libro de las Sagradas Escrituras. Lo importante es estar atentos, vigilantes, escuchar a Dios que nos habla. Como dice el Salmo, refiriéndose a la Ley del Señor: «Lámpara es tu palabra para mis pasos, / luz en mi sendero» (Sal 119,105). Sobre todo, escuchar el Evangelio, leerlo, meditarlo y convertirlo en alimento espiritual nos permite encontrar a Jesús vivo, hacer experiencia de Él y de su amor.

SILENCIO

CANTO

¿Por dónde se va a Belén? ¿Por dónde se va a Belén?
Por cualquier camino del mundo donde brote un amor profundo, por allí se va a Belén (Bis).

En Jerusalén, los sabios:

  • dan testimonio de la llamada de Dios: Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo;
  • vencen las malas intenciones de Herodes;
  • y la ignorancia de los sacerdotes y de los maestros de la ley;
  • se dejan orientar por la Palabra de Dios, en la profecía de Miqueas, que los maestros de la Ley indican;
  • nuevamente la estrella de la fe los guía hasta Belén.

Al experimentar de nuevo la iluminación de la fe en su camino, se llenaron de una inmensa alegría.

Un aspecto de la luz que nos guía en el camino de la fe es también la santa “astucia”. Se trata de esa sagacidad espiritual que nos permite reconocer los peligros y evitarlos. Los Magos supieron usar esta luz de “astucia” cuando, de regreso a su tierra, decidieron no pasar por el palacio tenebroso de Herodes, sino marchar por otro camino. Estos sabios venidos de Oriente nos enseñan a no caer en las asechanzas de las tinieblas y a defendernos de la oscuridad que pretende cubrir nuestra vida. Es necesario acoger en nuestro corazón la luz de Dios y, al mismo tiempo, practicar aquella astucia espiritual que sabe armonizar la sencillez con la sagacidad, como Jesús pide a sus discípulos: «Sean sagaces como serpientes y simples como palomas» (Mt 10,16).

SILENCIO

CANTO

¿Por dónde se va a Belén? ¿Por dónde se va a Belén?
Por cualquier camino del mundo donde brote un amor profundo, por allí se va a Belén (Bis).

El esfuerzo de los viajeros por seguir la luz incipiente de la fe logró, al fin, encontrar al Niño con su Madre. María es figura de la Iglesia, en la cual encontramos al Salvador.

Lo adoraron como a Dios postrados en tierra. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra.

Los sabios de oriente reconocen al Mesías en aquel Niño desvalido y pobre. Dios los ha orientado y fortalecido a lo largo de su camino de fe, poniendo de su parte el interés y el sacrificio por salvar enormes dificultades y, al fin, encontrar al Salvador.

Los dones que ofrecen al Niño son símbolo de su propio reconocimiento, agradecimiento y ofrenda de sí mismos y de sus vidas.

Lo adoraron. Adorar es, sobre todo, reconocer y agradecer el don de la vida en Dios, recibido gratuitamente, que nos lo regala desde su infinito amor. La semilla de la fe la recibimos en el bautismo, de manos de nuestra Madre la Iglesia, sin nosotros merecerla ni buscarla.

La catequesis nos tiene que conducir a reconocer en Jesús al mismo Dios, que nos ama y nos llena de sus dones, del mejor don, que es Él mismo, con Jesús en el Espíritu.

SILENCIO

CANTO

¿Qué tienen niño tus ojos que roban el corazón?(Bis).
Ojos de Dios en un niño, ojos de niño en un Dios (Bis)

Regresaron a su país por otro camino. Una vez que los sabios de oriente adoraron al Señor, entregándose a Él, quedaron transformados por el encuentro con el Mesías. Y regresaron a su tierra, convertidos, como personas nuevas, contentos de la experiencia vivida en aquella humilde vivienda.

Cada uno de nosotros he de reemprender muchas veces el camino de la fe, que nos lleva a Jesús. No es cuestión de saber muchas cosas de Jesús, del Evangelio. Es, sobre todo, seguir y estar con Jesús, para conformar nuestros valores, criterios, actitudes, sentimientos y conducta según lo que el mismo Jesús vivió y enseñó.

En cada momento de nuestra vida el Señor nos va llamando a una entrega más generosa y total. Con mirada y escucha de fe, podemos percibir que el Señor nos convoca desde la realidad de los sucesos diarios, agradables o desagradables, desde la Palabra leída en la Biblia y meditada, desde un buen consejo que recibimos, desde un buen testimonio que vemos, desde la oración y celebración de los sacramentos. Todo ello son luces de pequeñas estrellas que el Señor pone en el firmamento de nuestra conciencia.

SILENCIO

CANTO

¿Qué tienen niño tus ojos que roban el corazón? (Bis).
Ojos de Dios en un niño, ojos de niño en un Dios (Bis)

En esta fiesta de la Epifanía, que nos recuerda la manifestación de Jesús a la humanidad en el rostro de un Niño, sintamos cerca a los Magos, como sabios compañeros de camino. Su ejemplo nos anima a levantar los ojos a la estrella y a seguir los grandes deseos de nuestro corazón. Nos enseñan a no contentarnos con una vida mediocre, de “poco calado”, sino a dejarnos fascinar siempre por la bondad, la verdad, la belleza… por Dios, que es todo eso en modo siempre mayor. Y nos enseñan a no dejarnos engañar por las apariencias, por aquello que para el mundo es grande, sabio, poderoso. No nos podemos quedar ahí. No podemos contentarnos con las apariencias, con la fachada. Tenemos que ir más allá, hacia Belén, allí donde en la sencillez de una casa de la periferia, entre una mamá y un papá llenos de amor y de fe, resplandece el Sol que nace de lo alto, el Rey del universo. A ejemplo de los Magos, con nuestras pequeñas luces.

SILENCIO

CANTO

¿Qué tienen niño tus ojos que roban el corazón? (Bis).
Ojos de Dios en un niño, ojos de niño en un Dios (Bis)

GESTO

Nos levantamos y acercándonos al Niño lo adoramos como los Magos y tomamos una estrella símbolo de los grandes deseos de dejarnos fascinar por este Dios que se nos ha dado y que como ellos queremos seguir.

Mientras cantamos:

ADORACIÓN DEL NIÑO CON NOCHE DE DIOS

Noche de Dios, noche de paz:
claro sol brilla ya
y los ángeles cantando están:
“Gloria a Dios, gloria al Rey eternal”
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.

Noche feliz de navidad,
viene Dios a salvar.
Nochebuena que alumbra el Amor,
el misterio escondido de Dios.

Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.
Noche de paz, noche de Dios:
al portal va el pastor
y entre pajas encuentra al Señor:
es el Verbo que carne tomó.
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.

Noche feliz, noche de amor,
todo duerme en derredor,
y María sonriéndole está.
Duerme niño Jesús. Duerme niño Jesús.


 

 PETICIONES

  • Rogamos al Señor por las necesidades de nuestros hermanos los hombres, diciendo: LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por la Iglesia extendida por toda la tierra, para que sea signo de la salvación de Dios para todos los hombres. LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por los pueblos y grupos humanos que viven en la noche de la violencia, la injusticia, el subdesarrollo, el fanatismo ideológico o religioso, para que puedan superar esas tinieblas con la luz de la paz, el respeto y la solidaridad. LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por los que no han recibido la Buena Noticia de Jesús o la rechazan, para que puedan descubrir la fuerza de vida que nace del Evangelio. LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por todos los misioneros y evangelizadores, para que prediquen con fortaleza el evangelio de Jesucristo y para que surjan más vocaciones misioneras. LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por los niños que viven con ilusión la fiesta de los Reyes, para que no olviden que hoy muchos niños viven en la pobreza, como Jesús, y no podrán recibir regalos. LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por todos nosotros, para que nos ayude a dejarnos guiar por la estrella de la fe y a ser testigos del Evangelio con nuestra vida LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.
  • Por todos los que viven sumergidos en el hambre y la guerra, para que sientan la ayuda solidaria de todo el mundo. LUZ DE LAS NACIONES, ESCÚCHANOS.

ORACIÓN

Jesús, los reyes magos, buscando entre las estrellas, descubrieron la tuya y la siguieron. Haznos descubrir tu presencia en medio del ruido y de nuestros ajetreos cotidianos. Jesús, muéstranos tu estrella, danos fuerza y valor para seguirla. Jesús, ayúdanos a ser pequeñas y alegres estrellas para guiar y conducir a otros hasta ti. Amén.

CANCIÓN

Ya vienen los Reyes