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Carisma: sacerdocio, eucaristía,reparación y apostolicidad - Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote
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Carisma: sacerdocio, eucaristía,
reparación y apostolicidad

El fundador, Siervo de Dios Juan Sánchez Hernández

E

l origen del Instituto Secular, Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote, lo podemos hallar en la experiencia personal y profunda espiritualidad del fundador, el Siervo de Dios Juan Sánchez Hernández, Sacerdote Operario. En su biografía encontramos una experiencia que marcó su vida y orientó y facilitó su vocación,  “la relación con su madre y su hermana”. Su madre luchó, trabajó incansablemente para que su hijo pudiera hacer realidad su deseo de ser sacerdote; con su hermana compartió ideales, responsabilidades familiares, la vocación sacerdotal. Con gran generosidad le facilitaron en todo momento el deseo de ser Sacerdote y Operario.

De su propia experiencia descubre la importancia de la presencia femenina en el desarrollo de la vocación y en la vida y ministerio del sacerdote. En su experiencia como  promotor vocacional en las distintas diócesis donde sirvió, y como director espiritual tanto de seminaristas, como de sacerdotes, de la vida religiosa y laicos, descubre que existe en la Iglesia una gran corriente sacerdotal erradicada en familias y especialmente en mujeres que enriquecen la vida de la comunidad con su servicio incondicional; acompañan la vida del sacerdote y se sienten corresponsables con ellos en el ejercicio de su ministerio. Mujeres y familias que desde su realidad cotidiana impregnan de los valores evangélicos todos los ambientes donde desarrollan sus actividades profesionales, sociales, políticas, familiares siendo mediadores e intercediendo ante Dios por la trasformación de la realidad desde dentro.

El Padre Juan, inicia en 1953, una fundación que sirva como cauce a una gran familia Sacerdotal conscientes de su sacerdocio común y vinculados al sacerdocio ministerial para ser en todo momento estímulo e impulso en el ejercicio de su ministerio, apoyo en su vida, promotores de toda vocación en la Iglesia, y mediadores en medio de las realidades temporales del amor y misericordia de Dios. Personas todas ellas con “un corazón semejante al de Jesús  “Sacerdote”, “El Maestro”, “El Buen Pastor”.

El Cauce Jurídico tenía que ser: Instituto Secular

En 1947, seis años antes de poner en marcha la fundación, el Papa Pio XII  aprobaba en la Iglesia una forma novedosa de vida consagrada, da carta de identidad a los Institutos Seculares con el documento de la “Provida Mater Eclesia”.  De este modo irrumpe en la historia  “la Secularidad Consagrada” que sin modificar la condición laical, ni las formas de vida propias de toda persona se les permiten hacer los votos  de pobreza, castidad y obediencia.

El encuentro con una mujer, María Josefa Cortijo, de temperamento fuerte y decidido, funcionaria de profesión, presidenta en Madrid de las oficinistas de acción católica, con una profunda espiritualidad sacerdotal, le decide a iniciar el primer grupo en Madrid de lo que será el núcleo de esta gran familia Institucional. Empieza a caminar el Instituto Secular Siervas Seglares de Jesucristo Sacerdote.

María “reina de los apóstoles” y las mujeres del evangelio fuente de inspiración. El cauce debía impulsar y formar el espíritu sacerdotal en la mujer, en tantas mujeres que de hecho estaban comprometidas en la Iglesia y tenían una sensibilidad especial hacia la persona y el ministerio del Sacerdote. El objetivo crear ámbitos donde la  mujer adquiriera  cualificación, autonomía por la vivencia de su profesión, responsables en su ámbito privado y público, y a la vez una profunda espiritualidad centrada en la “pascua de Jesús”. Sacerdocio, eucaristía, reparación y apostolado intrínsecamente unidos en la vivencia vocacional y en la espiritualidad. Mujeres capaces de crear ámbitos de fraternidad en la gran familia Instituto de espíritu sacerdotal: Siervas (miembros en sentido estricto), Colaboradoras (miembros en sentido amplio) y Amigos laicos y sacerdotes (miembros asociados).

El Instituto como cauce de la Vida Fraterna

Vivir la fraternidad no implica  vivir bajo el mismo techo, pero sí compartir la fe, la vida, los bienes en grupos de vida fraterna. La Sierva puede vivir  la fraternidad formando grupos de vida, en sus familias o solas, dependiendo de las responsabilidades profesionales y la misión discernida y acompañada en el Instituto a la que son  enviadas.

Las Colaboradoras y amigos están vinculados a una fraternidad de Siervas o a una demarcación.

Un cauce formativo

La Sierva tiene que ser una mujer cualificada tanto profesionalmente como teológicamente. El padre Juan tuvo gran empeño en que toda mujer tuviera su propia profesión, pudiera prepararse según sus capacidades, desarrollara todas sus potencialidades para ser una presencia tanto en la sociedad como en la Iglesia cualificada. El acompañamiento vocacional tanto del ministerio como de todas las vocaciones en la Iglesia requiere una profunda y buena formación tanto intelectual, como espiritual.

A las Colaboradoras se les impulsa con el mismo empeño y se acompaña sus procesos.

Los amigos encuentran un cauce para vivir un proceso personal de acompañamiento en la fe y formación integral.

Los Amigos Sacerdotes colaboran eficazmente en la eficacia de los cauces de formación.

El Instituto como un cauce de profunda espiritualidad: Sacerdotal, Eucarística, Reparadora, Apostólica

La espiritualidad de la Sierva se centra en la Pascua de  Jesús. Desde la experiencia pascual entra en el misterio del Jueves Santo (La cena), Viernes Santo  y Sábado-Domingo  de Resurrección.  Cuatro momentos consecutivos en la vida de Jesús que están indisolublemente entrelazados. Cena, cruz, muerte y resurrección. Desde esta experiencia profunda contempla toda la revelación de Dios en la historia de la salvación.

La invitación es a hacer memoria constante en medio del mundo de la Pascua de Jesús, él mismo se hace contemporáneo de todos los tiempos y lugares, de todas las asambleas de la historia, actualizando el suceso de su muerte y resurrección, de su cuerpo entregado y de la sangre derramada, para que todos, celebrando la eucaristía, celebremos la pascua nueva y eterna, el paso fundamental de la muerte a la vida.

Cantamos y nos comprometemos a ser Eucaristía vivida, por la proclamación de la palabra, la intercesión constante, la ofrenda de nuestra existencia, la comunión de vida. “Ser pan partido y compartido”.

Una acción de gracias constante por el don del Sacerdocio de Jesucristo. Para sanarnos, liberarnos y salvarnos ha elegido el camino contrario  a la afirmación de los instintos del hombre: la fuerza de la nada, el fracaso del éxito propio, la locura del amor solidario. Dios pone la redención en el núcleo mismo del mal. Se hace víctima, oblación, holocausto.

El seguimiento y la llamada se autentifican en la cruz como consecuencia de vivir comprometidas en la reparación del mal que produce la violencia, la injusticia… supone ponerse al lado de las víctimas sin ir en contra de nadie para mediante el servicio gratuito dignificar, poner de pie incorporarlos a la comunidad.

Espíritu apostólico, sentir la Iglesia que nace de la Pascua, sentirnos Iglesia, vivir la Iglesia junto a María reina de los apóstoles, en continuidad con el grupo discipular femenino que siguió a Jesús, lo sirvió y subió con El hasta Jerusalén (cfr Mc 15, 40-41)

Las Colaboradoras participan en toda la vida espiritual del Instituto.

Los Amigos en su proceso personal van participando de toda la riqueza recibida.

Presentación sobre nuestro carisma

El Instituto cauce de presencia y servicio

Somos invitadas a hacer de nuestra vida un servicio continuado de mediación, de intercesión y oblación desde el ideal “Todo por los elegidos”. Desde las profesiones, las responsabilidades familiares o de grupo, el compromiso en la Iglesia y en la sociedad.

Acompañamiento de las comunidades, persona y ministerio del sacerdote

  • Siendo un estímulo vivo e interpelación clara a través del servicio (Jn 13-17) del misterio que envuelve la vida del sacerdote y del cristiano. Una vida que adquiere todo el sentido si es para los demás.
  • En la administración de casas sacerdotales, favoreciendo la fraternidad presbiteral y atendiendo especialmente a los sacerdotes enfermos, mayores… Creando equipos interdisciplinares para favorecer la salud de los sacerdotes.
  • Favorecer la formación de seminaristas y sacerdotes a través de la subvención de becas para la obtención de grados en teología, y la implementación de bibliotecas en seminarios de bajos recursos.
  • Favorecer la presencia femenina en la formación de los seminaristas desde el acompañamiento en seminarios, facultades de teología…
  • Divulgar el mensaje cristiano a través de las librerías ARS. Favoreciendo todo tipo de material catequético, teológico etc a las comunidades, sacerdotes, seminaristas y a todo aquel que va en busca de Dios.
  • Acompañamos las comunidades parroquiales en corresponsabilidad y comunión con todos los ministerios y carismas. Favoreciendo que toda persona encuentre su espacio en la Iglesia.
  • Ponemos al servicio de toda la familia Instituto y distintos colectivos espacios de formación para el crecimiento personal y espiritual.
  • Se impulsa la identificación y formación de líderes a través de proyectos infantiles y juveniles desde una cultura vocacional.
  • Acompañamiento personal para el discernimiento y formación vocacional de todos los carismas, en los Centros de formación Vocacional.
  • Favorecemos la implicación de otros agentes sociales creando grupos interdisciplinares para una acción pastoral integral.

Acompañamiento y formación a la mujer que busca una experiencia de Dios y está comprometida en distintos ámbitos

  • Se impulsan grupos de misión en distintos países y en lugares donde es muy difícil el acceso y que llegue el sacerdote.
  • Se subvencionan proyectos para el desarrollo de la mujer indígena
  • Se impulsan proyectos de desarrollo con la infancia

Actualmente el Instituto está presente en España, Italia, Chile, Ecuador, Argentina y Colombia.